lunes, 24 de octubre de 2016

LA CURIOSIDAD POR APRENDER

Qué duda cabe que a lo largo de cualquier día las personas aprendemos sin necesidad de tener un marco estrictamente formal, e incluso, sin tener una persona que tenga la misión de hacernos aprender. La experiencia e interacción con el entorno y la curiosidad son una receta ideal para ello. Por tanto, queda claro que los espacios formales de educación y formación no son los únicos de los que podemos nutrirnos.
 
Como bien es sabido, existen numerosas propuestas estrictamente educativas que no pertenecen a la dimensión formal y que, en su gran mayoría, no tienen ningún lazo con las instituciones clásicas a las que se les encarga la educación de la población, como colegios o universidades.
 
Y es que la intuición ya nos dice que espacios como las actividades de tiempo libre son generadoras de experiencias de aprendizaje muy potentes. Habitualmente las que tienen una estructura más programada y con un nivel de intencionalidad educativa más elevada se atribuyen a los niños y jóvenes, pero también existen para adultos.
 
La pedagogía del tiempo libre ha tenido un recorrido en las últimas décadas donde especialmente se ha reconocido su labor en paralelo a que se ha consolidado una programación y diseño de mucha calidad. En muchos casos estas propuestas tienen un relación muy directa con el aprendizaje especialmente colectivo y, es por ello, que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, UNESCO "reconoce y promueve la educación no formal como herramienta de empoderamiento y transformación social" tal y como explica Hoppers (2006) citado por Chacón-Ortiz (2015).
 
Este reconocimiento también viene acompañado por la profesionalización de algunos de los profesionales que piensan, diseñan, ejecutan y evalúan las acciones que se llevan a cabo en este entorno educativo. Es el caso, por ejemplo, de los profesionales de la Educación Social que son unos de los referentes en estas cuestiones.
 
La intuición de que estas propuestas generan cambios y aprendizaje en las personas ha pasado a materiales concretos que hacen tangibles los resultados. En este sentido, una de las preocupaciones actuales se centra en la evaluación de los proyectos. "El proceso de evaluación en educación no formal: Un camino para su construcción", en la revista Educare, es una de las últimas publicaciones al respecto que sitúa esta cuestión como esencial para el éxito. El autor Manuel Chacón-Ortiz pone sobre la mesa numerosas dimensiones a tener en cuenta al respecto y la importancia, como decíamos, de hacer tangible el proceso y recorrido que acaba haciendo una persona que participa de una iniciativa de educación no formal.
 
Desde la experiencia de la Universidad, qué duda cabe que en general existen diferencias entre las personas que acceden a ella y ha pasado por experiencias educativas de tiempo libre. Estas propuestas generan conflictos personales, con mayor o menor dificultad, de manera continua que requieren de una resolución. El proceso que ello conlleva prepara para situaciones futuras que la vida te depara en diferentes ámbitos.
 
Tener que planificar un fin de semana o una semana en la montaña genera un nivel de entrenamiento en la organización, en la previsión y en el trabajo en equipo pocas veces comparable con lo que pueda ofrecer una asignatura en la secundaria desde un modelo tradicional de aprendizaje.
 
Y si en la Universidad esa diferencia es detectable especialmente los primeros cursos, cuando el contexto es el laboral puede en algunos casos marcar la diferencia como futuro profesional.
 
En definitiva, la escuela lógicamente no es el único marco donde aprender. La motivación puede llevar a cabo momentos de aprendizaje maravillosos más allá de las paredes de los colegios que por otra parte, sin duda, ejercen el encargo educativo y de igualdad de oportunidades más importante.
 
Para acabar, solamente hace falta añadir que sobre todo lo que hemos hablado será fundamental las ganas de aprender. Así pues, la curiosidad puede llegar a provocarnos a nosotros mismos espacios continuos de aprendizaje incluso en solitario. El saber observar más allá de únicamente ver nos lleva a aprender. E incluso iría más allá animando a hacer el proceso de ver, mirar y además contemplar para gozar de los pequeños instantes y situaciones donde hay posibilidades de aprender solamente si se ejecuta esa curiosidad tantas veces citada en este artículo.
 
Hay numerosos autores que explican como una actividad tan simple y humana como el caminar puede ser una posibilidad de aprendizaje, un actividad absolutamente informal en la que no existe planificación. "Virtudes pedagógicas del Camino de Santiago" de Xavier Ücar, "Presencia de la pedagogía en el acto de caminar: homo viator, nomadismo y formación" de Jordi García Farrero o incluso el siempre brillante Francesc Torralba con su última publicación "Correr para pensar y sentir" son algunas propuestas de lectura obligadas en este sentido.
 

miércoles, 5 de octubre de 2016

La risa influye en el rendimiento escolar.


Los profesores que integran el humor en el aula llegan mejor a los alumnos, que se sienten más motivados y capaces para superar las dificultades
Libros, deberes, estudio... y risa. El humor en el aula es una herramienta que se debe tener en cuenta en el momento de enseñar. Reírnos genera un bienestar físico y emocional, potencia la motivación y las ganas de aprender. Los efectos de la risa en el aula ayudan a mejorar el rendimiento académico. No es cuestión de caer en la carcajada sin más, sino en el refuerzo positivo de los alumnos más jóvenes para crear en ellos unos hábitos de estudio que se prolonguen en la etapa adulta. En este artículo se explica cómo.

Efectos de la risa en clase

La risa potencia las actitudes positivas. Cuando reímos se liberan endorfinas que proporcionan una sensación de bienestar. Pero el simple hecho de sonreír ayuda a esa mejoría. De ahí que la risa se emplee para eliminar tensiones e, incluso, para aliviar el dolor. En el aula, es un instrumento para mejorar el rendimiento académico de los estudiantes.
Al reírse, los alumnos se sienten motivados, están receptivos y se favorece el estudio
Al reírse, los alumnos se sienten motivados, con ganas de adquirir conocimientos, estimulados para el aprendizaje. Están receptivos y se favorece el estudio. Se calcula que los niños ríen unas 300 veces al día -los adultos, menos de 30-. Aprovechar estos momentos para facilitarles el gusto por los libros resulta sin duda muy beneficioso.
A su vez, la alegría que se crea en el aula refuerza las relaciones entre los estudiantes y el vínculo con el profesorado. Reír juntos une y aumenta la confianza entre quienes comparten ese momento. La pedagoga y psicóloga Celia Rodríguez Ruiz asegura que la risa refuerza las habilidades sociales y favorece la concentración. "Estar relajados y positivos contribuye a relacionarnos de forma efectiva y hace que la concentración sea más efectiva", subraya.
No obstante, en su tesis 'El uso del humor en la enseñanza: una visión del profesorado de ELE', Francisco Manuel Rivero González señala que todavía hay resistencias a introducir el humor en el aula por el miedo a perder el control de la clase, a no tener gracia suficiente, impartir contenidos serios que no se prestan al humor o la preocupación por ofender a alguien.

Cómo potenciar la risa en el aula

El humor en el aula, en especial en edades tempranas, motiva hacia el estudio y ayuda a generar unos hábitos que se mantendrán en la edad adulta. Germán Payo, director del programa "Educa desde el Humor", insiste en la idea de que "el humor es una herramienta para relacionarnos". Sin conceder a esta capacidad más importancia que al hecho de ser "un buen profesor", defiende que quien enseña con humor "comunica mejor, se relaciona, motiva y conecta con el alumnado".
No hay que caer en el exceso hasta el punto de que los estudiantes se rían del profesor. Se debe buscar el equilibrio. Y este es tan importante que hasta algunos centros, como la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, han creado un "Aula del Humor", para el conocimiento y el estudio de este fenómeno, además de organizar distintas actividades que lo promueven.
El juego en clase es un aliado de la risa, de los buenos momentos y de la unión del grupo. Germán Payo añade otras ideas para potenciar el buen humor: "Clases activas, participativas, entretenidas con juegos de aprendizaje, con temas serios y ejemplos divertidos que ilustren los conceptos que explicamos". La actitud del profesorado es fundamental. Incluso ellos se benefician de la risa, al reducir su nivel de estrés.Introducir un chiste, una frase divertida o una broma en el momento oportuno es un recurso didáctico que proporciona una risa sana para todos.
El programa "Aulas Felices", implantado en España y países como México o Colombia, se basa en la psicología positiva. Dirigido a alumnos entre 3 y 18 años y de descarga gratuita en Internet para que cualquier centro cuente con él, proporciona ideas al profesorado para introducir el humor en el aula, a la vez que se fomenta la autonomía, la iniciativa y el denominado "aprender a aprender".

Reír antes de un examen

No es una cuestión baladí. La risa no es algo que deba tomarse, precisamente, a risa. En un experimento realizado en 2002, se comprobó que reír antes de un examen resulta mejor que repasar apuntes. Una vez realizada esta prueba, "se redujeron los niveles de ansiedad y tensión y se estimuló la creatividad y la imaginación". La risa antes de comenzar una prueba ayuda a superar el miedo y relaja a los estudiantes.

martes, 4 de octubre de 2016

La importancia de saber decir ‘no’ a los niños.

«¡Tienes la piel muy fina!». Es muy posible que en algún momento haya escuchado o pronunciado esa expresión para referirse a alguien que no sabe encajar bien las críticas. Una persona que no concibe perder, porque no ha aprendido a hacerlo desde su más tierna infancia, en el seno de su hogar, donde empiezan a asimilarse casi todas las lecciones. Las consecuencias negativas de no poner límites a los menores es un asunto mucho más serio de lo que algunos padres piensan.
Especialistas consultados avisan de que la ausencia de disciplina generará «niños inseguros» a los que estaremos enseñando que pueden tener y hacer lo que deseen. El problema surgirá cuando esa persona crezca y descubra que la vida, como se dice en el argot de la calle, da muchos palos, ya que a su cerebro le va a costar cambiar algo que tiene aprendido, entonces empezarán los problemas de toda índole: psicológicos o emocionales, conductuales...
«Los límites son fundamentales para el desarrollo emocional y social del niño. Les ayudan a vivir en sociedad enseñándoles dónde acaban sus derechos y empiezan los del otro, les enseñan a frustrarse y a perder, y a tolerar el error», explica la psicóloga infantil Mónica González. La especialista del Hospital Quirónsalud Marbella afirma que estos límites deben existir en cualquier contexto (casa, colegio...) y en referencia a cualquier situación (horario de salidas o juegos, higiene, etc.) «En cuanto el niño va adquiriendo cierta autonomía ya le ponemos límites, aunque lo hacemos de una forma espontánea o natural, y casi sin darnos cuenta. Por ejemplo cuando no dejamos al bebé que toque algo peligroso o se meta algo en la boca... Ahí ya estamos empezando a limitar. Pero alrededor de los 2 años ya deberíamos hacer esto de una forma mucho más consciente y planificada», explica González.
Esta especialista afirma que aplicar límites a los menores de una forma razonable y efectiva es mucho más sencillo de lo que parece y ha elaborado unas pautas fundamentales para que los papás no fallen en el intento:
Flexibilidad
Es primordial adaptarnos a la edad y necesidades del niño. Por ejemplo, no podemos exigir a un menor de dos años que permanezca sentado en un restaurante todo el tiempo. Es mejor no estar corrigiendo permanentemente y que lo hagamos en lo realmente importante, y ahí seamos autoridad.

Claridad
El niño tiene que saber exactamente qué conductas son las que se esperan de él y qué conductas no se toleran. Tenemos que ser concretos, ya que el pensamiento del niño es así y tenemos que adaptarnos a ellos si queremos ser eficaces. Mensajes como «pórtate bien» o «no seas malo» son muy generales, tenemos que especificar en conductas palpables y concretas. Por ejemplo: «no debes pegar a tu hermano» o «tenemos que llevar el plato a la cocina al terminar de comer».

Causa-Efecto
Aplicar consecuencias que estén asociadas a las conductas del niño, y que siempre tienen que estar establecidas de antemano, nunca se improvisa. El niño tiene que saber lo que va a pasar antes de actuar, porque así le damos control y porque mucho más importante incluso es el mensaje que le estamos mandando: «el responsable de tu vida eres tú». Algo que a medida que vamos creciendo nos convierte en personas proactivas y luchadoras.
Reconocimiento y desatención
Refuerzo positivo para conseguir o mantener las conductas deseadas mediante economía de fichas, atención en lo positivo, premios, valoración o acceso a tecnologías dependiendo de la edad y de cada niño. Desatención y si es necesario consecuencias que no gusten al niño para extinguir las conductas no deseadas. Por ejemplo: «si pegas a un niño dejas de jugar». Si se produce esa conducta se retira al niño del contexto de juego durante los minutos que años tenga. Si tiene tres años, tres minutos. Después de este tiempo vuelve al juego, y lo repito si es necesario cada vez que se dé esa conducta indeseada.

Mantener la calma
No utilizar broncas, gritos, ni ninguna conducta violenta ni física ni verbal. Los mensajes deben ir enfocados a la conducta concreta y no a la totalidad del niño o a su persona (cambiar «eres malo» por «esto está mal»). Los sermones y las explicaciones excesivas tampoco funcionan y desgastan muchísimo. El cerebro del niño, que está en desarrollo, es muy poco cognitivo, y aprende sobre todo desde lo experiencial. Es por esto por lo que los padres nos dicen siempre «es que ya le he dicho esto miles de veces y sigue sin hacerlo». El niño aprende sobre todo por asociaciones entre un estímulo y una emoción o una conducta y una consecuencia. Esto no quiere decir que no tengamos que hablar o explicar al niño, de hecho es fundamental que escuchemos a nuestros hijos y que respondamos a sus dudas y curiosidades.

Además, los papás deben saber que la atención es uno de los mayores reforzadores (si no el mayor) para el ser humano. Muchas veces, sin darnos cuenta, llevamos toda nuestra atención a lo que los niños hacen mal y casi ni vemos lo que hacen bien. El cerebro del niño necesita atención, y mejor en lo negativo que en ningún sitio, y cuanta más atención más enganchadas van a quedar esas conductas que lejos de extinguirse se mantendrán por lo que en psicología llamamos un refuerzo por atención. Así que vamos a intentar llevar la atención a lo que el niño hace bien y a mandarle mensajes en positivo.
Los papás son la autoridad
Aunque se puede negociar, al final la última palabra sobre las normas en la casa la tienen los padres. Y siempre, tenemos que cumplir lo que hemos pactado (lo positivo y lo negativo).
Canalizar sentimientos
Permitir y normalizar la expresión de emociones desagradables en el niño. Si hemos dicho al niño que si pega a otro nene nos iremos del parque, es normal que se enfade cuando vea que cumplimos con lo que hemos dicho, o que llore o se sienta mal si no le damos algo que nos pide en una tienda.
Permitirle errar
Todo esto se puede hacer desde el amor, la comprensión, el respeto y la tolerancia al error, que nos va ayudar a aprender y más si somos niños. Todos nos equivocamos y actuamos mal a veces, eso forma parte del ser humano, y es el mensaje que debemos mandar a nuestro hijos, que los queremos igual aunque se equivoquen y que les estamos ayudando a avanzar, a aprender y a desarrollar su mejor versión, y por eso tenemos que ir marcándoles el camino correcto.

lunes, 26 de septiembre de 2016

El miedo en los niños ¿de dónde viene?.

El miedo en los niños es algo habitual, generalmente no supone más que una etapa en la que les resulta difícil conciliar el sueño, pero en ocasiones puede llegar a ser un problema mayor si se alarga su duración en el tiempo o el miedo en los niños desencadena pesadillas frecuentes o ataques de ansiedad a la hora de dormir.

miedo
Llega la noche, ya ha cenado, se ha bañado y se ha cepillado los dientes. Se pone el pijama y se va a la habitación un poco a regañadientes. Llega el momento clave: le das un beso de buenas noches y le apagas la luz. Al poco tiempo su habitación se ilumina y te llama. “No puedo dormir” o “tengo miedo”suele ser el comienzo de una noche más que terminará con un inquilino  en vuestra cama.

¿Cuál es la causa más común del miedo en los niños?

La respuesta no es sencilla, porque las razones del miedo en los niños varían según el niño y la edad, pero es algo general sobre todo en menores de diez años.
Uno de los temores más comunes en nuestros hijos es la oscuridad y todo lo que esto supone.

El origen del miedo en los niños

Cuando un niño tiene miedo a la oscuridad, o a los monstruos, no está simplemente siendo víctima de su imaginación. El miedo en los niños tiene un origen primitivo y a la vez depende de unainfluencia social, que varía según la cultura a la que pertenece. Uno de los miedos más comunes cuando son pequeños es el temor a determinado tipo de criaturas, reales o no, desde leones, cocodrilos, perros, lobos o arañas, hasta vampiros, brujas o zombis.
Este miedo tiene su origen en el ADN humano y su causa no es otra que la de evitar las situaciones en las que nos encontramos indefensos o expuestos a peligros externos. El instinto de supervivencia se reflejaba en el temor a los animales con los que convivíamos en nuestros inicios: los animales más grandes y más feroces suponían una amenaza para la especie, por tanto había que estar alerta constantemente y más cuando la visibilidad disminuía y se estaba más expuesto a un ataque.
El miedo a las serpientes, los leones o los cocodrilos surge en los niños de manera espontánea por este motivo, aunque no sean animales con los que el niño conviva en su día a día. Incluso los seres ficticios tienen como base el miedo a criaturas grandes que pueden suponer un peligro.
Con el tiempo el miedo a la oscuridad o a dormir solos desaparece. Es importante tratar el miedo en los niños de una manera cercana pero sin que suponga una dificultad mayor a largo plazo.
La ayuda que se le pueda proporcionar a un niño con miedos nocturnos pasa por crear zonas seguras como dejar una luz encendida, leerle un cuento en el que el protagonista debe enfrentarse a un miedo similar (como un dragón) o hacerle compañía hasta que se duerma en los casos más reincidentes.
Si el miedo persiste o va en aumento es aconsejable la intervención de un especialista, el enfoque de un profesional puede ayudar tanto al niño como a los padres a poner bajo control este problema. Siempre teniendo presente que no tiene que suponer un problema y que es propio de la edad y no algo inusual o específico de nuestro hijo.
*Te recomendamos el libro El sueño infantil y sus dificultades, de Jesús Jarque. Un manual para afrontar las dificultades habituales relacionadas con el sueño que suelen presentarse en los niños de 3 a 12 años.

martes, 20 de septiembre de 2016

MOTIVACIÓN

La palabra motivación proviene del latín, concretamente de los vocablos motivus omotus, y que vendría a significar algo así como “causa del movimiento”. Los docentes sois en gran parte los autores de ese poderoso impulso en los alumnos, esa revolución que los acerca al conocimiento y al aprendizaje.
A continuación, quiero compartir con vosotros ideas que pueden inspiraros para un inicio de curso distinto pensadas para Primaria. Escoged aquellas que os gusten y podáis adaptar a vuestra forma de ser y de ver el mundo. ¿Os atrevéis a inventar las vuestras propias?

Una fiesta de inicio de curso

Me encanta pensar en el inicio del curso escolar como en una semilla recién plantada, una semilla que tiene por delante un gran proyecto entre manos: crecer y dar frutos. Es para mí la mejor metáfora de algo que comienza y que puede traer consigo grandes beneficios.
Entonces, ¿por qué no nos planteamos este inicio como la celebración de todo eso? Os propongo organizar una sencilla fiesta que gire entorno a estos valores. Cread un gran mural con los propósitos para el nuevo curso, tanto de los profesores como de los estudiantes. Lo podéis hacer digital (con aplicaciones como Glogster oMural.ly…) y así, además de conservarlo más fácilmente, os resultará más sencillo difundirlo entre vuestra comunidad educativa.
Aprovechad e implicad a las familias en esta celebración. Es necesario darles protagonismo desde el inicio para que esta motivación que queréis transmitir llegue doblemente a vuestros alumnos.

La mascota, una decisión conjunta

Solemos olvidar que algo clave para motivar a nuestros estudiantes es hacerlos partícipes del aprendizaje y del día a día en la escuela. Por eso, si este año tenéis previsto comprar una mascota para la clase, os sugiero que planteéis la situación en clase.
Haced conjuntamente una lista de los animales que les gustaría tener y, a continuación, elaborad un listado con los pros y contras que podría tener cuidar de cada una de estas mascotas en el aula. Negociad y estableced una dinámica de votaciones para seleccionar el animal que, por las circunstancias del aula y las personas que la conforman, se puede adaptar mejor.
Con esta simple acción, que únicamente supone cederles un poco de espacio para decidir, estáis incentivando el pensamiento crítico de vuestros alumnos, su capacidad para tomar decisiones, su empatía, su sentido de la responsabilidad, y su habilidad para negociar y ponerse de acuerdo con otras personas.

Todos servimos para algo (autoconocimiento y autoestima)

Os sugiero una actividad para promover el autoconocimiento de vuestros alumnos y su papel dentro del grupo-clase. Colocad un folio en la espalda de todos los niños, y pedid vayan moviéndose por la clase y escribiendo en papel de sus compañeros aquellas cosas que valoran de ellos, aquello que saben hacer bien y sus mejores cualidades en el trato con los demás. Por ejemplo: “Es muy amable, siempre responde bien cuando se le pide algo”, “sabe mejor que nadie resolver problemas de matemáticas”, “sabe jugar muy bien a fútbol”, “canta bien”…
A continuación, después de ver los comentarios que cada niño ha recibido, pedidles que piensen en qué podrían ayudar a los demás y qué podrían ofrecer por sus compañeros. Decid a los demás que valoren esas propuestas que los compañeros hacen y que les den su opinión.
Por ejemplo, el niño que sabe jugar muy bien al fútbol, podría enseñar a los que estén interesados algunas técnicas durante la hora del patio. O, por el contrario, el niño que sabe resolver problemas de matemáticas, podría sentarse con algún alumno que le cuesta esta materia.
No tienen por qué resultar propuestas demasiado firmes en un principio o que se prolonguen mucho en el tiempo, pero si que es interesante que estas dinámicas sirvan para trabajar la cohesión del grupo y potenciar la autoestima de los alumnos. Si hace muy poco que nuestros estudiantes se han conocido, es preferible retrasar la actividad y hacerla un poquito más adelante.

Un cofre misterioso.

Durante el inicio de curso, no tenemos tiempo ni recursos para decorar demasiado el aula; pero os animo a que no os deis por vencidos y que incluyáis los primeros días un objeto misterioso que dé un poco de color al aula vacía.
Os recomiendo que escojáis un cofre o un maletín antiguo. Es muy importante que inventéis para este objeto una buena historia. ¿Lo olvidó un detective durante las vacaciones en una estación abandonada?, ¿lo había traído la marea a una playa desierta? Haced conjuntamente elucubraciones respecto a quién podría pertenecer y qué podría contener en su interior.
Aprovechad la curiosidad que habéis suscitado en los niños para desvelarles, con la apertura del maletín o cofre, alguna noticia interesante sobre el nuevo curso: quizás vais a hacer una excursión a la playa, o vais a ver cómo trabajan los detectives, o vais a visitar una fábrica de maletas, etcétera.
Actividades como estas captan el interés de nuestros alumnos e incentivan su motivación; por eso son ideales para el inicio de curso. Sin embargo, pueden adaptarse y realizarse a lo largo de todo el curso escolar.

martes, 13 de septiembre de 2016

EL CONTROL DEL ACOSO ESCOLAR

El acoso escolar es una realidad en nuestro país. Y además, es un problema que crece cada año en torno a una misma pauta de comportamiento: la falta de respeto. Parece difícil educar a nuestros hijos en valores cuando en la televisión, en la radio, en las redes sociales se representa el insulto y la rabia como algo normal. El acoso escolar o bullying, que puede a llevar, en casos extremos, a la muerte del menor, debe ser erradicado.
Esta lacra afecta al 4 % del alumnado, según datos del Ministerio de Educación, que pondrá en marcha este curso 2016-2017 un teléfono gratuito, atendido por psicólogos y que no deja huella telefónica, similar al que está habilitado para combatir la violencia machista, según anunció el Gobierno el pasado agosto. El servicio será también accesible para personas con discapacidad.
La Fundación ANAR, asociación que ayuda a niños y adolescentes en riesgo, dispone del teléfono 900 20 20 10, "número al que los estudiantes pueden llamar con toda la libertad y en el que se aconseja a las víctimas que den a conocer su situación a la familia y al entorno de amigos para que le puedan ayudar", según explican en su web. En el año 2015, su último informe, esta organización atendió 369.969 peticiones de ayuda en toda España, de las que 25.000 referían a algún tipo de violencia escolar. Estos casos crecieron un 75% con respecto al año anterior.

Atajemos el acoso desde el primer día de clase (o antes)

Prevenir el acoso escolar es una labor que los padres deben comenzar en casa. “Deben educar en empatía a su hijo, a ponerse en el lugar del otro; es importantísimo que el pequeño se acepte cómo es y que se guste. Debe aprender a asumir sus defectos”, explica Silvia Álava, psicóloga, escritora y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes. “Además, tienen que trabajar la comunicación asertiva con él, que es aquella que 'me permite respetarme a mí mismo, respetando siempre a los demás'. Que me ayuda a expresar lo que siento, sin herir a nadie”, prosigue Álava.
Una cuestión también importante es trabajar la relación de confianza con el menor. Muchos pequeños tardan en contar lo que les está ocurriendo, por vergüenza o por miedo. “Si les transmitimos que vamos a entenderles, que les escuchamos, que comprendemos sus problemas, que pueden confiar en nosotros, será mucho más fácil que, si está ocurriendo algo, nos lo cuenten”, añade.
Además, existen algunas pistas que podemos observar en el hogar, en caso de que el niño esté inhibido o sea muy introvertido. “No son síntomas, pero pueden ayudar”, recalca Álava. “Por ejemplo, si el niño está más tristón, si, de repente, sufre cambios drásticos de conducta, como comer mucho o dejar de hacerlo, no puede conciliar el sueño, etcétera. Pero, sin duda, la clave más importante es si, de forma reiterada, el pequeño expresa que no quiere ir al colegio. Repito no son síntomas, son pequeñas pistas”. En el colegio también se pueden dar cuenta de que algo raro pasa. Normalmente, estos menores suelen estar aislados en el patio, en los cambios de clase y su material escolar, sus libros o sus gafas aparecen rotos.
Hay veces en las que los padres se deciden por un cambio de colegio y esto no soluciona nada. Cada niño es un mundo. La experta explica que si el niño solicita de forma reiterada este cambio de centro, hay que pensarlo, aunque “tampoco se trata de decirle al pequeño que tiene que aguantar". El niño necesita contar con habilidades socioemocionales. Los padres deben conseguir, con la ayuda del colegio y en algunos casos de un especialista, que sus hijos sean autónomos, que se sientan seguros y asienten unas bases de comportamiento que consigan que el niño se respete y respete a los demás”, explica la experta.

Cómo actuar cuando sabemos lo que ocurre

“Lo primero que hay que tener en cuenta es que hay que trabajar tanto con los padres del acosado como los del acosador. Normalmente, enfocamos solo los esfuerzos en ayudar a la víctima, pero no reeducamos al acosador, lo que puede llevar a que esta situación se dé con otros niños, que se repita”, explica la experta.
La colaboración del colegio es fundamental. "Casi todos los centros cuentan con un protocolo de actuación en el que se activan distintos puntos que afectan al profesor y a los alumnos, entre otros entornos. No hay que olvidar trabajar con los testigos mudos, que son aquellos que han visto lo sucedido y no lo cuentan. Muchas veces ellos tienen la clave". Y lo que está claro es que ante cualquier agresión verbal o burla, los docentes deben cortar la situación desde el minuto cero, a través de la enseñanza en valores como la empatía, la solidaridad y el respeto a los demás", subraya esta psicóloga.
"Con todo esto, con esta preparación previa, el alumno puede sentir que tiene herramientas y puede enfrentar el problema. Y si ha sufrido acoso, con todo esto, puede tener una nueva oportunidad y creer que las cosas pueden cambiar. Que se siente fuerte", concluye Álava.

EL 75% DE LOS PADRES NO CONTROLA EL MÓVIL DE SU HIJO

Cuando le regalamos un móvil a nuestro hijo, ¿somos conscientes de cómo lo usa? ¿sabemos a los sitios que entra? ¿con quién se comunica? Una última encuesta elaborada por S2 Grupo, especializada en ciberseguridad, asegura que no. Según este informe, el 75% de los padres no hace ningún tipo de control parental del móvil de sus hijos y el 29% regaló a su hijo un smartphone antes de los 12 años. “Los padres no podemos olvidarnos de que también debemos ejercer nuestra función de cuidado en el entorno de las nuevas tecnologías”, ha destacado, en un comunicado, Miguel A. Juan, socio-director de S2 Grupo.
Control parental para evitar el acoso
Los datos expuestos contradicen los temores de los padres. A un 31% le inquieta que su hijo acose a otros pequeños; que envíe fotos íntimas, entre otras cuestiones, y a un 21% le preocupa que su hijo sea víctima de acoso, según explica el texto. El 18% reconoció que su pequeño había sufrido algún tipo de acoso.
Acuerdo entre padres e hijos para el uso del móvil
Para solucionar el problema, S2 Grupo ha creado un contrato en el que se incluyen 18 puntos que intentan hacer una reflexión sobre “tener un uso responsable del móvil”. Entre estos puntos, se encuentran, siempre sin invadir la intimidad de los jóvenes, revisar periódicamente el móvil para comprobar las aplicaciones, la configuración y el estado de seguridad adecuados. Además, incluye términos relacionados con la gestión del tiempo; el envío de fotografías personales o aprender a usarlo de forma correcta en sitios públicos. “Con este acuerdo, buscamos que los más pequeños se den cuenta de que el teléfono móvil no es un juguete ya que pueden exponerse a muchos riesgos como ser víctimas de chantajes o acoso, entre otros”, concluye el texto. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Vuelta al cole

Independientemente de que hayan tenido un verano repleto de actividades o lleno de quejas sobre lo aburridos que estaban por no tener nada que hacer, los niños lo suelen pasar mal cuando les toca volver a ir al colegio.

Luchar contra los nervios del primer día

Como en cualquier situación nueva o potencialmente inquietante, como empezar a ir al colegio por primera vez, iniciar un nuevo ciclo educativo o cambiar de colegio, dele a su hijo tiempo de adaptación. Recuérdele que todo el mundo está un poco nervioso el primer día de clase y que en muy poco tiempo el hecho de ir al colegio se convertirá en una rutina cotidiana.
Enfatice las cosas positivas de volver al colegio, como ver a viejos amigos, conocer a nuevos compañeros de curso, llevar material escolar para estrenar, participar en deportes u otras actividades y enseñar a los demás nuevas prendas de vestir (o nuevos accesorios, en el caso de que su hijo lleve uniforme).
Es importante que hable con su hijo sobre lo que le preocupa y que le transmita seguridad: ¿Teme no hacer nuevos amigos o no llevarse bien con los profesores? ¿Le estresa el hecho de pensar que tendrá que hacer trabajos y deberes escolares? ¿Le preocupan las burlas que recibió el año pasado?
Considere la posibilidad de adaptar su propio horario para hacerle a su hijo la transición algo más llevadera. Es sumamente beneficioso que los padres estén en casa cuando el hijo concluya la jornada escolar durante la primera semana de clase. Pero muchos padres y madres que trabajan fuera de casa no disponen de esa flexibilidad. Entonces, debería intentar reorganizarse el horario del final de la tarde para poder estar con su hijo el tiempo que él necesite, sobre todo durante los primeros días.
Si su hijo va a cambiar de colegio, póngase en contacto con el colegio antes del primer día para organizar una visita. Pregunte si podrían facilitar a su hijo un alumno o compañero para que lo guíe y si podrían ponerles en contacto con otros padres cuyos hijos se encuentran en la misma situación que el suyo. Esta forma de proceder ayuda, tanto a los padres como a los hijos, a adaptarse a la nueva gente y al nuevo entorno escolar. Algunos colegios facilitan planos del centro a los niños para que los utilicen hasta que se familiaricen con las instalaciones.
Para contribuir a aliviar los nervios de la vuelta al colegio, pruebe establecer una rutina a la hora de acostarse que sea coherente con el horario escolar unas pocas semanas antes de que empiecen las clases.
Asimismo, asegúrese de que su hijo:
  • duerma lo suficiente (establezca un período de sueño razonable para que su hijo esté descansado y listo para aprender por la mañana).
  • tome un desayuno saludable (los niños están más alerta y rinden más en el colegio si toman un buen desayuno cada día).
  • anote la información necesaria para ayudarlos a recordar detalles como la combinación de su casilla (en caso de que utilice una), a qué hora empiezan y acaban las clases y el receso para la comida, los números de su aula de referencia y de otras aulas a las que se deba dirigir, los nombres de sus profesores y/o de los conductores del autobus del centro, etc.
  • utilize un calendario de pared o un organizador personal de actividades para anotar las fechas de entrega de los trabajos escolares, los exámenes, las actividades extraacadémicas, los ensayos, etc.
  • organice y prepare cada noche lo que va a necesitar al día siguiente (los deberes y libros dentro de la mochila, que dejará junto a la puerta, y la ropa que vaya a llevar deberá colgarla en una silla de su dormitorio).
Aunque es normal estar nervioso ante cualquier situación nueva, un número reducido de niños desarrollan síntomas físicos de ansiedad, como dolor de cabeza o de estómago, al empezar a ir al colegio. Si le preocupa que la reacción de su hijo vaya más allá de los nervios normales de la vuelta al colegio, hable con el pediatra, el profesor o el orientador escolar de su hijo.