viernes, 23 de mayo de 2014

QUE NO CONFUNDAN FACILIDAD CON FELICIDAD

Puede que ahora todo se esté complicado. Que tu hijo comience a suspender. O que sus pequeñas mentiras ya no sean tan pequeñas. Puede que comiencen los problemas con sus amigos, las malas contestaciones o las faltas de respeto. Que se intensifiquen las quejas en el colegio o que la vida en casa sea cada día un poco más complicada. En el proceso de formar personas libres y responsables se suelen encontrar cimas difíciles de escalar. 
Y no hay consejos para eso. Cada padre o madre lucha su propia batalla, la suya y la de su hijo. Sin embargo, mientras dura la batalla podemos enseñar algo muy importante a nuestros hijos:que la felicidad no está en las cosas fáciles, en lo cómodo o lo accesible. Que ellos merecen la pena aunque las condiciones no sean fáciles.
Y sobre todo, que los resultados no son inmediatos. Que llegan con el tiempo y se ven en los pequeños detalles.
Algún día estas dos ideas les permitirán alcanzar la felicidad.
“Eduquemos a nuestros niños para que no confundan felicidad con placer, y enseñarles que la vida es también duda, vulnerabilidad, ruptura… Para poseer un pensamiento alternativo, a no estar cortocircuitados cuando la adversidad se instala en sus vidas; educarles en la toma de decisiones, a respetarse a sí mismo y a los demás, en el sentido de la responsabilidad; en definitiva a muscular la voluntad”.

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